Guardián del purgatorio
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración inicial
San Miguel Arcángel, ruega por todos nosotros. Protégenos de todos los peligros del cuerpo y del alma. Ayúdanos en nuestras necesidades diarias. Que a través de tu poderosa intercesión, podamos vivir una vida santa, una muerte feliz y alcanzar el cielo, donde podamos alabar y amar a Dios contigo por toda la eternidad. Amén.
Lectura bíblica del séptimo día:
“Ellos te llevarán en sus manos para que no tropieces contra ninguna piedra” Salmo 91, 12
San Miguel Arcángel continúa su misterio angélico en relación con los hombres hasta que nos lleva a las puertas celestiales. No solo durante la vida terrenal, defiende y protege nuestras almas, sino que también asiste de manera especial a la hora de nuestra muerte, ya que su oficio es recibir a las almas al momento de separarse de su cuerpo.
En la liturgia, la Iglesia nos enseña que este arcángel está puesto para custodiar el paraíso y llevar a aquellos que podrán ser recibidos ahí. Él nos asiste en este momento crucial de nuestra alma. Con solicitud amorosa, presenta al alma a la luz eterna y la conduce a la gloria de Dios.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de san Miguel Arcángel en esta novena
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final
Señor Nuestro, Jesucristo, dígnate santificarnos con una bendición siempre nueva y concédenos, por la intercesión de san Miguel Arcángel, la sabiduría que nos enseñe a procurarnos tesoros para el cielo y a cambiar los bienes de la tierra por los de la eternidad. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén +